• La desdolarización de la economía como política de Estado
  • La vuelta del control de cambios
  • El rol de la política monetaria
  • Sistema cambiario dual y regulaciones financieras durante crisis externas
  • DIALOGOS: Sebastián Etchemendy
  • La desdolarización de la economía como política de Estado

    Si algo ha quedado nítidamente al descubierto a lo largo de estos casi cuatro años, son las enormes consecuencias redistributivas que traen aparejados los modelos neoliberales.

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  • La vuelta del control de cambios

    Tabúes muy costosos

    Muy tardíamente el Gobierno tomó nota de que los dólares no alcanzaban para hacer frente al desequilibrio de la cuenta corriente, los abultados servicios de la deuda pública y la creciente fuga de capitales.

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  • El rol de la política monetaria

    El desafío de recrear las condiciones del crédito

    Desde fines de 2015 la política monetaria, cambiaria y financiera quedó cautiva de la decisión estratégica del oficialismo de desregular plenamente el mercado de cambios y la cuenta capital.

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  • Sistema cambiario dual y regulaciones financieras durante crisis externas

    El final del actual gobierno deja una situación eco-nómica y social muy compleja. Deuda pública externa difícil de pagar en los términos establecidos, una rece-sión profunda, desocupación, pobreza e indigencia casi record, deterioro institucional agudo, la vigilancia del FMI y la mala experiencia de un esquema monetario y cambiario que resultó explosivo.

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  • DIALOGOS: Sebastián Etchemendy

    “Todas las democracias que tienen una negociación salarial sectorial o de actividad centralizada y efectiva que impacta directamente en la macro-economía como Argentina (es decir donde las cúpulas sindicales y empresarias negocian convenios a nivel país para una gran cantidad de trabajadores de comercio, bancarios, construcción etc.) cuentan, a la vez, con instancias de coordinación salarial supra o inter-sectorial.

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Desayuno de trabajo 30-10-2019

“Regular el mercado cambiario no es un lecho de rosas pero constituye una condición indispensable para volver a poner las prioridades en orden: los dólares los necesitamos para poder producir y para pagar deudas. Al mismo tiempo, es naif pensar el bimonetarismo de la economía argentina puede resolverse a través de un conjunto de comunicaciones del BCRA. Tenemos que desplegar una estrategia integral, una política de estado, que nos permita empezar a construir un sendero de desdolarización paulatina de la economía”.

30 de octubre, 2019

Expositores: Pablo Nemiña y Mercedes Marcó del Pont.

 

El penúltimo desayuno del año en FIDE se realizó apenas tres días después del contundente éxito del Frente de Todos en la primera vuelta de las elecciones nacionales. Una vez conocidos los resultados, ya cerca de la medianoche, las autoridades del BCRA anunciaron un endurecimiento considerable de la regulación del mercado de cambios. Algo que debería haberse hecho hace tiempo. De alguna forma, el mercado de cambios ha sido el “territorio” de la batalla electoral. Allí se evidenciaron todas las tensiones.

A partir del 10 de diciembre las prioridades del nuevo gobierno serán muchas. Desde la atención de aquellos que se han quedado sin los ingresos necesarios para comer hasta la negociación en torno al inmenso endeudamiento contraído por el gobierno de la Alianza Cambiemos en su corta gestión. En este contexto, FIDE invitó al Dr. Pablo Nemiña, investigador del CONICET y profesor del Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Nemiña se ha especializado en el estudio de los organismos internacionales multilaterales, en particular del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin dudas, este será uno de los principales asuntos que el gobierno de Alberto Fernández deberá atender en el inicio de su gestión.  

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En la primera parte del desayuno, como es rutina, Mercedes Marcó del Pont realizó un repaso de la coyuntura económica. En la segunda parte del encuentro Pablo Nemiña expuso sobre las características del “nuevo” FMI, describió la relación entre el organismo y la región y planteó escenarios posibles en la agenda de vinculación con la Argentina. Una buena hoja de ruta para empezar a pensar esa instancia de diálogo y negociación imprescindible para el futuro de nuestro país.

“En este desayuno traje una sola filmina”, inició Mercedes Marcó del Pont, Presidenta de FIDE, “¿cuánto más podemos agregar a lo que ya hemos dicho respecto a los crueles resultados de esta nueva experiencia neoliberal?” agregó. “Quizás la buena noticia es que ha quedado claro que en una economía bi monetaria como la Argentina la única manera de tener una política monetaria autónoma y vinculada con los objetivos de crecimiento y generación de empleo es regulando la cuenta capital y el mercado cambiario”.  

“Dicho de otro modo, la única vía posible para reducir las estratosféricas tasas de interés que hoy tiene la Argentina es a través de regulaciones cambiarias que disminuyan al mínimo posible la transferencia de los pesos al mercado de los dólares”, dijo Marcó del Pont.

“Por supuesto, estas regulaciones están lejos de ser un lecho de rosas. Por este motivo es importante evitar ‘escupir al cielo’ y mofarnos de las dificultades que se presentan cuando se introducen regulaciones”, aseguró Marcó del Pont. “Por caso, el aumento de la brecha con la cotización ilegal y la operatoria espuria con bonos. Se trata de costos menores comparados con el impacto que un desmadre cambiario puede generar sobre la estabilidad general de la economía y el bienestar de su población”, acotó.

“La alternativa, según se viene discutiendo en la prensa, hubiese sido un desdoblamiento del mercado cambiario con una paridad comercial y otra financiera”, agregó Marcó del Pont. “No se trata de una idea novedosa. La Argentina ha tenido esquemas de este tipo en varias oportunidades. Algunas tuvieron mejores resultados que otras. Sin embargo, en mi opinión, un desdoblamiento del mercado en las condiciones actuales no agregaría ningún beneficio y, por el contrario, volvería a instalar la necesidad de gastar reservas en el mercado financiero”, dijo Marcó del Pont. “A esa realidad —porque no es cierto que uno pueda dejar correr libremente ese mercado— se suma la expectativa de una convergencia a la paridad más alta y, también, aparecen las presiones y los lobbies para pagar utilizando la paridad comercial y cobrar con la financiera”, agregó Marcó del Pont.

“Como ya he dicho en otras oportunidades, es naif pensar que la cuestión del bimonetarismo de la economía argentina (un proceso que viene en un in crescendo en las últimas seis o siete décadas) puede resolverse a través de un conjunto de comunicaciones del BCRA. Tenemos que desplegar una estrategia integral, una política de estado, que nos permita empezar a construir un sendero de desdolarización paulatina de la economía”, concluyó Marcó del Pont.  

En la segunda parte del desayuno intervino el Dr. Pablo Nemiña. Su presentación estuvo basada en un repaso de la evolución reciente del FMI y en la presentación de un par de escenarios en la vinculación con la Argentina.

“Luego de las fuertes asistencias de los 80 y los 90, el FMI ingresó en un periodo donde su rol fue disminuyendo. Sus intervenciones pasaron a ser en países muy pequeños y fundamentalmente a través de asistencias técnicas”, comenzó Nemiña. “Luego del impacto generado por la crisis argentina a inicios de este siglo, el FMI encaró un proceso de adaptación de sus reglas que tendió a disminuir la injerencia y el espectro de la condicionalidad asociada a sus programas de asistencia”, agregó Nemiña. “Sin embargo, en los últimos años se ha visto un nuevo incremento en el peso y el abanico de las condicionalidades exigidas por el organismo, fundamentalmente a través de las acciones previas requeridas en los programas. Esta mayor injerencia se nota en temas que están por fuera del expertise estricto del FMI como por ejemplo los sistemas de seguridad social y las políticas de transparencia o de lucha contra la corrupción”, explicó Nemiña.

“Los principales cambios en la matriz del FMI se refieren al grado de participación de los países que solicitan asistencia en el diseño de los programas (ownership) y en la idea según la cual los procesos de ajuste deben venir de la mano de una red de seguridad social (social safety nets) que permita morigera su impacto en la población más vulnerable”, agregó Nemiña. “La crisis del 2008 trajo aparejado un incremento del poder de fuego del FMI a través de un aumento de las cuotas. Esta modificación también supuso un aumento en la participación de los países en desarrollo (fundamentalmente China) y, por primera vez, también supuso aportes monetarios por parte de 4 países de la región (Brasil, Chile, México y Perú) a líneas de asistencia específicas del FMI. Esta serie de transformaciones deben ser tenidas en cuenta en las negociaciones a futuro. Son datos de la realidad que podrían ser utilizados”, completó Nemiña.

“Dicho de otro modo, la Argentina está en condiciones de disputar la interpretación de algunas cuestiones vistos los resultados negativos del programa firmado en junio de 2018” agregó Nemiña. “En particular, algunos temas como los controles de capitales, la política cambiaria, el rol del endeudamiento, el vínculo entre austeridad y crecimiento y la relación causal entre emisión e inflación, son buenos ejemplos donde nuestro país podría dar batalla”, explica Nemiña. “En el mismo sentido, y como bien dice un paper de Stiglizt y Guzmán, uno podría intentar argumentar que la población también constituye una parte afectada por el programa y, como tal, tiene derecho a poner algunos elementos en la mesa de discusión”, agrega Nemiña.

“En el corto plazo el nuevo gobierno también deberá demostrar que cumple con las condiciones establecidas en la reglamentación del FMI para países que entran en cesación de pagos o que tienen dificultades para asumir esos pagos en el cronograma establecido. Estas condiciones suponen iniciar un diálogo con los acreedores, generar información confiable y estar dispuesto a un feedback con los acreedores”, dijo Nemiña.

“En términos generales me parece que los escenarios que se pueden plantear son más bien de extremos. A modo de ejercicio, por supuesto, uno podría pensar en una escena más cooperativa o en una situación más complicada, de mayor grado de confrontación. En todos los casos la idea central debe seguir siendo que para poder pagar hay que crecer y que el crecimiento se funda en determinadas condiciones. El crecimiento, a su vez, debe garantizar mayores niveles de inclusión como es evidente en el marco que hoy se observa en la región”, concluyó Pablo Nemiña.  

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