Desayunos de trabajo

El último miércoles de cada mes, en el salón auditorio de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), Paraguay 1457 piso 1, a las 9:15 hs.

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Desayuno de trabajo 30-05-2018

“La pulseada del Súper Martes la ganó el mercado que logró tasas de rendimiento increíbles y, por supuesto, insostenibles en el tiempo. Lo dijimos desde el inicio, Macri erró el diagnóstico y supuso que la receta neoliberal convencional sería suficiente y sustentable”.

30 de mayo, 2018

Expositores: Alberto Fernández y Mercedes Marcó del Pont.

El desayuno de FIDE estuvo dedicado al análisis de la coyuntura económica y política en el mes más difícil para el Gobierno desde su asunción de funciones, en diciembre de 2015.

“El análisis objetivo de las condiciones internacionales a partir de la crisis del 2008 ponían en duda, desde un principio, la sustentabilidad del modelo económico de Macri”, explicó Mercedes Marcó del Pont, presidenta de FIDE. “Este es un mundo que crece menos y cuyo comercio aumenta a una tasa que apenas representa la mitad de la observada con anterioridad a la crisis. A este combo se le suma un contexto de peores precios de las commodities, una coyuntura económica y política muy complicada en Brasil y una etapa de incremento de la tasa de interés internacional. Lo dijimos en FIDE desde el inicio —recordó Marcó del Pont—, Macri erró el diagnóstico y supuso que la receta neoliberal convencional sería suficiente y sustentable”.

Aunque en general se hable de una aproximación gradualista, el gobierno de Macri aplicó una política de shock de gran impacto en una economía como la argentina: en los primeros meses de su gestión se liberalizó por completo la cuenta capital y el mercado de cambios. “Esta apertura completa de la cuenta capital provocó una ampliación de varias de las dificultades que ya se venían observando en la economía argentina desde inicios de 2012 —explicó Marcó del Pont—. En particular, en términos del cuello de botella que supone para el crecimiento de la economía productiva el déficit externo, es decir, la falta estructural de dólares”.

Lo mismo ocurrió con la inflación, que, lejos de reducirse, ha pegado saltos discretos, durante 2016 como consecuencia de la mega devaluación que implicó la salida del cepo y luego como producto del aumento de las tarifas de los servicios públicos y la puja distributiva en el contexto de un mercado muy concentrado.

“Hacia fines de 2017, los datos del balance cambiario del BCRA ya evidenciaban un problema que luego se materializó con gran virulencia en el mes de mayo. La serie de las inversiones de portafolio ya mostraba en noviembre del año pasado un saldo neto decreciente, lo que en criollo quiere decir que los capitales especulativos extranjeros estaban en retirada”, sostuvo la economista. Sin embargo, el “vuelo a la calidad” que se observaba desde fines del año pasado y que se profundiza con el incremento de la tasa de interés en los EE.UU. involucra, en el caso argentino, un factor adicional con una potencialidad desestabilizadora enorme. “En el caso argentino el factor con mayor poder de fuego se encuentra entre los propios argentinos. Es la compra de dólares para atesoramiento lo que vulgarmente se conoce como 'fuga'. El saldo neto de compra de dólares para ahorro alcanzó en el año 2017 la friolera de 22.000 millones de dólares. En los primeros cuatro meses de 2018 la fuga ya acumula unos 9.000 millones de dólares. No tuvimos una corrida cambiaria aún peor porque sigue habiendo un enorme atractivo en el carry trade, en la bicicleta, con tasas en torno al 40% y libertad total para transformar a continuación esa ganancia en dólares”, agregó Marcó del Pont. “La pulseada del súper martes la ganó el mercado que logró tasas de rendimiento increíbles y, por supuesto, insostenibles en el tiempo”, afirmó.

“En este contexto, nuestras proyecciones macroeconómicas son malas. Crecimiento nulo, este año y el que viene. Inflación al alza y deslizamiento persistente del tipo de cambio. Todo esto sin descartar un escenario de mayor tensión que, en la encerrona en la que nos metió el Gobierno con su inserción acrítica en la lógica de la financiarización, no puede de ningún modo descartar otros sacudones como el que hemos vivido en mayo. Por supuesto, cada uno de estos sofocones trae consecuencias muy negativas para la economía real, para el crecimiento y el empleo”, concluyó Marcó del Pont.

En la segunda parte del desayuno contamos con la presencia del Dr. Alberto Fernández. Su exposición estuvo centrada en el análisis de la coyuntura política argentina. “Creo que es bueno partir de una pregunta sencilla: ¿por qué llegó el Gobierno a este punto? Y la respuesta también es simple, triste, pero simple: este Gobierno guía sus acciones basado en un conjunto de dogmas, es decir, son dogmáticos”, reflexionó Fernández. Luego hizo un racconto sobre el conjunto de iniciativas llevadas adelante por el Gobierno durante sus dos primeros años de gestión y sus principales resultados.

“Por supuesto que había un conjunto de problemas que veníamos arrastrando de la etapa anterior. Sin embargo, esos problemas, lejos de estar en vías de solución, se han profundizado durante este Gobierno. El déficit fiscal, por ejemplo, que representa el principal caballito de batalla del Gobierno, ha aumentado un 50% durante la gestión macrista”, explicó Fernández.

Las decisiones tomadas por el Gobierno desembocan en un apurado llamado al FMI. “Para el Gobierno de Macri las condicionalidades del FMI no son un problema porque él comparte todas y cada una de las recetas del organismo. No las siente como una imposición, como un escollo para un programa de desarrollo. Tiene una coincidencia completa con ese recetario”, afirmó Fernández. “Como prestamista de última instancia (que, para que se entienda, es como un banco que le presta a los que ya son morosos y están el Veraz), el FMI impone una serie de condiciones que tienen que ver con la posibilidad cierta de recuperar los fondos que pone. Y lo peor de todo es que si nos preguntamos en dónde están esos rubros del gasto público donde el Gobierno podría ajustar, la verdad es que el escenario que tenemos por delante es verdaderamente negativo. Porque lo que el Gobierno va a querer recortar es gasto social, en educación, en salud”, explicó Fernández.

En este contexto, la reconstrucción de una fuerza opositora es una tarea necesaria. “Es una tarea compleja pero necesaria. La dirigencia se ha deteriorado mucho y en lugar de discutir ideas, políticas concretas para superar los problemas que tenemos, discute encuestas. La gran fortaleza del Gobierno cuando ganó las elecciones en el año 2015 (por muy poco, si somos honestos) radicó en que logró acumular votos, con gran apoyo mediático, en torno al odio, al rechazo a Cristina, al kirchnerismo. Sin embargo, mal que les pese, ese tampoco es un proyecto de futuro. Como no lo son las conferencias de prensa ni las políticas de comunicación más desarrolladas. Aquí hay que construir un futuro y esa es la gran tarea”, concluyó Fernández.

Desayuno de trabajo 18-03-2018

Perspectivas de la Economía Argentina

Expositores: Carlos Bianco y Mercedes Marcó del Pont.

El desayuno de inicio del ciclo 2018 estuvo dedicado al análisis de la coyuntura macroeconómica argentina y a la evaluación del impacto de un eventual acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.


En el inicio del encuentro Mercedes Marcó del Pont, presidenta de FIDE, se refirió a la evolución de las principales variables económicas. En su opinión, los cambios estructurales más importantes planteados por el actual Gobierno se refieren al efecto combinado de la apertura de la cuenta capital, la desregulación financiera y la apertura comercial que están engendrando condiciones de crisis externa. Junto con el endeudamiento externo, el desfinanciamiento de la seguridad social y la presión por firmar acuerdos de libre comercio constituyen otras transformaciones estructurales que pueden condicionar seriamente las posibilidades del desarrollo.


“Aun cuando parezca un lugar común, existe una gran coincidencia entre la política económica de Macri y la desenvuelta bajo el gobierno de Carlos Menem. La liberalización de la cuenta capital, la desregulación financiera y la apertura comercial constituyen ejes centrales de los regímenes neoliberales”, expresó Marcó del Pont. Para el año 2018, las dos principales variables explicativas del crecimiento de la economía argentina durante el 2017 —consumo e inversión pública— están en duda: “Con una estimación de la inflación anual que ya está en torno al 21% y un techo al incremento del salario en torno al 15%, se cristaliza una situación de reducción del salario real con efectos negativos sobre el consumo. En el mismo sentido, la inversión pública —que durante el segundo semestre del año pasado dinamizó la actividad económica— viene desacelerándose a pasos de gigante”.


Sin embargo, el talón de Aquiles de la política económica del Gobierno para Marcó del Pont se encuentra en la dinámica del sector externo: “El problema no es el déficit fiscal, como dice una y otra vez la ortodoxia. La parte substancial del déficit fiscal está expresada en pesos. El problema lo tenemos con los dólares”. “El Gobierno hizo una mala evaluación del contexto internacional y del impacto de esas condiciones sobre la realidad nacional”, afirmó. A su vez, consideró que el déficit (creciente) de la cuenta corriente, conjuntamente con el aumento sostenido del fenómeno del atesoramiento de los propios argentinos, “solo es financiable con un volumen creciente de fondos en moneda extranjera, en un mundo donde el dinero barato se terminó”.


Luego fue el turno de Carlos Bianco. Su presentación estuvo centrada en los antecedentes del acuerdo de libre comercio que se negocia entre el bloque Mercosur y la Unión Europea y el impacto de una eventual firma de ese texto sobre el entramado productivo argentino. “Se han hecho evaluaciones del impacto de este tratado sobre la estructura productiva argentina. Los resultados son muy negativos. Lo sabe el oficialismo y también lo sabe el sector empresario”, sostuvo. Bianco explicó que, para el Gobierno, “las ventajas del acuerdo son de índole político-ideológica: con la firma de este texto las autoridades nacionales y los intereses que ellas representan se garantizan un chaleco de fuerza para una estrategia de desarrollo de las fuerzas productivas nacionales”. Asimismo, destacó que un acuerdo de libre comercio entre dos regiones tan dispares necesariamente implicaría que el bloque más desarrollado otorgue más beneficios que su contraparte. “Aquí está sucediendo exactamente lo contrario: la UE ha ido paulatinamente ampliando sus condiciones mientras que el bloque Mercosur ha ido dejando caer sus requerimientos”, explicó Bianco.


En términos generales, lo que indican los ejercicios de impacto disponibles es un incremento en la primarización de las exportaciones del Mercosur, como consecuencia de una sustitución de bienes industriales que actualmente se comercia intra bloque y que, a partir de la firma de este acuerdo, serían reemplazadas por bienes industriales de origen europeo. “Pero aún en los casos donde el Mercosur tiene las famosas ventajas naturales, el efecto del acuerdo no es del todo satisfactorio, porque la UE establece cuotas para estos sectores que son muy bajas, vistas en la perspectiva de la historia de las negociaciones entre ambas regiones”. A su vez, Bianco caracterizó la negociación como una escena penosa donde los intereses nacionales no están siendo defendidos. “Luego de una eventual firma del acuerdo, resta de todas formas la aprobación parlamentaria por parte de ambos bloques. Allí se pondrán en juego poderosos lobbies vinculados con el sector agrícola en la UE y con otros sectores que pueden perjudicar aún más las posibilidades ciertas de un incremento de las exportaciones por parte de los países del Mercosur”, concluyó Bianco.

Desayuno de trabajo 25-04-2018

Perspectivas de la Economía Argentina

Expositores: Mercedes Marcó del Pont y Sebastián Soler

“Esta etapa del capitalismo financiero se caracteriza por una fenomenal avanzada en varios frentes al mismo tiempo: conceptual, ideológico y subjetivo”.

El desayuno de FIDE estuvo dedicado al análisis conceptual de la actual etapa del capitalismo, caracterizada por la globalización financiera. “Los frentes de ataque que el neoliberalismo utiliza para socavar el rol del Estado de bienestar en las economías industrializadas, lamentablemente, no representa mayor novedad en la región”, explicó Mercedes Marcó del Pont, Presidenta de FIDE. “Se trata de un conjunto de políticas en que nuestro país funcionó como conejillo de indias, a mediados de la década del `70”.
Las batallas ideológicas se combinan con la fuerza arrolladora de la integración comercial y, fundamentalmente, financiera. “A este combo se le suma una arista muy interesante para tener en cuenta en el análisis del caso argentino, referida a la confusión que ex profeso plantean los neoliberales respecto al financiamiento de las políticas públicas —dijo Marcó del Pont—. Los ejemplos son variados pero el resultado es el mismo: las funciones esenciales del estado de bienestar, que fueron las que explicaron los “años dorados del capitalismo”, ahora son presa de la iniciativa privada que se inserta en algunos de estos sectores, capturando un excedente aun cuando el financiamiento sigue siendo del sector público. Basta pensar en la experiencia de los fondos privados de pensión, o en las propuestas de reformas en materia de educación y de salud”.
“Los datos son contundentes, la mejores tasas de crecimiento en el mundo desarrollado se dieron en un momento de la historia donde el nivel de la regulación económica era mucho más elevado. Eran tiempos definidos por la ortodoxia como de represión financiera”, declaró Marcó del Pont. Los datos para el caso argentino, presentados en el desayuno, muestran una dinámica parecida. “Las tasas de crecimiento promedio antes de la liberalización financiera que se pone en marcha a partir del golpe de estado del `76 y durante la convertibilidad fueron mucho menores que las observadas durante el proceso de sustitución de importaciones y en la experiencia, más adelante, de recuperación de la producción nacional y el empleo que llevó adelante el kirchnerismo”, decía Marcó del Pont.
Las posibilidades de desarrollo para una economía como la Argentina son dificultosas en el contexto del capitalismo actual. “La globalización financiera empeora aún más esas chances, con una lógica perversa y prototípica de los gobiernos de derecha que avanzan en la reducción de los impuestos al capital, como condición necesaria para estimular la inversión —explicaba Marcó del Pont— lo que inmediatamente produce un desfinanciamiento del Estado que, en estas circunstancias, se ve obligado a incrementar su nivel de endeudamiento y de sujeción a las políticas de reforma de segunda o tercera generación que, como ya explicamos, son nuevos golpes al Estado de bienestar y a la posibilidad de desarrollo”.
Provocativamente, Marcó del Pont dijo: “Es interesante tomar nota de que, durante los primeros dos años de gestión del gobierno de Macri, y contrariamente a lo que generalmente se escucha en el discurso de la propia oposición, la cantidad de beneficiarios de planes sociales y jubilaciones aumentó. Esto explica la relativa estabilidad en el apoyo al Gobierno entre las personas más humildes. En total, se trata de 1.8 millones de personas más que, por la vía de asignaciones familiares, AUH y jubilaciones, perciben un ingreso que antes no tenían”. Sin embargo, se trata de ingresos cuyo poder de compra real ha venido decreciendo por el efecto combinado de las iniciativas de contención del gasto implementadas por el Gobierno y la inflación.
“Nuestra proyección de crecimiento para el 2018 está en torno al 2%. Se trata de una cifra similar a la que recientemente publicó el FMI. Sin embargo, nuestro diagnóstico es diametralmente opuesto al del organismo: mientras que durante el año pasado la recuperación en el nivel de actividad estuvo explicada por el incremento del consumo (como consecuencia de la recuperación del salario) y por la inversión pública, este año esos dos factores estarán negativamente afectados por las políticas de ajuste fiscal, el techo a las paritarias y el impacto del aumento de las tarifas”, dijo Marcó del Pont.
En la segunda parte del desayuno el Dr. Sebastián Soler expuso sobre la nueva demanda de fondos buitres que la Argentina deberá encarar. “En enero de este año, Draw Capital Partners, LLC demandó a la Argentina en el Juzgado Federal del Distrito Sur de Nueva York para reclamar US$ 350 millones en concepto de intereses punitorios, en nombre propio y de los demás tenedores potencialmente afectados de los bonos emitidos en los canjes de 2005 y 2010”, explicó Soler. “El importe se justifica en la demora de pago de los intereses de dichos bonos que se produjo entre junio de 2014, cuando quedó firme la orden del juez Griesa que impidió pagarlos, y abril de 2016, cuando el mismo juez levantó esa orden, tras la firma del acuerdo entre el gobierno de Macri y los fondos buitre”.
“El reclamo se basa en una cláusula del contrato que rige los bonos de los canjes —afirmó Soler— aunque los términos contractuales específicos de las distintas series de bonos regidas por la ley de Nueva York no parecen haber especificado una tasa de interés punitorio. El fondo en cuestión, sin embargo, alega que, bajo la ley de Nueva York aplicable a estos bonos, esa omisión implica que debe pagarse, supletoriamente, la tasa punitoria general del 9% que establece dicha legislación”.
Además de los US$ 350 millones por intereses punitorios, el fondo DCP reclama otros US$ 300 millones en daños, alegando que la Argentina actuó con “malicia y desinterés doloso” respecto de los derechos de propiedad de los demandantes. “Será interesante ver la defensa del Gobierno argentino que, hasta ahora, no ha hecho pública su posición —dice Soler—. “Esperemos que utilice los elementos que la letra de los títulos reestructurados pone a su disposición para negarse al pago si no se cumplen determinadas condiciones, como el 25% del total de tenedores de las emisiones. De lo contrario, lo que el Gobierno de Macri ha hecho hasta aquí es dejar pasar el tiempo, que en estos casos es una estrategia extremadamente onerosa”, concluyó Soler.

Desayuno de trabajo 29-11-2017

Perspectivas de la Economía Argentina

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  • Sin mucha resistencia de la dirigencia política y de gran parte de la sindical, el Gobierno ha logrado reinstalar la agenda neoliberal típica y su consecuente interpretación acerca de “los problemas que aquejan a la economía argentina”. Desde esa visión, los bajos niveles de inversión y crecimiento se explican por el elevado costo laboral argentino, directo (salario), indirecto (contribuciones patronales) y también por el peso del sistema de seguridad social en el gasto público: si se reduce el costo laboral y aumenta la rentabilidad empresaria, aumentarán la inversión y el crecimiento. La evidencia empírica, local e internacional, contradice ese argumento. Durante las últimas décadas las grandes empresas globales han experimentado un fuerte incremento en sus ganancias y, sin embargo, la tasa de inversión, lejos de mejorar, cayó.
  • Esa correlación tampoco se verificó en la Argentina. Ni en los '90, ni durante la etapa de la post convertibilidad. Hasta la crisis internacional de 2008 mejoró mucho la participación del trabajo en la distribución del ingreso (cayó la del capital), y sin embargo también creció la inversión. Las reformas (tributaria, laboral y previsional) que propone el Gobierno están orientadas a generar una transferencia de recursos desde el trabajo al capital. Ese excedente previsiblemente se orientará hacia la acumulación financiera, fenómeno que ha vuelto a hegemonizar el funcionamiento de la economía argentina.
  • Todos los análisis realizados sobre las reformas laborales de los '90 coinciden en señalar que no contribuyeron a crear empleo y tampoco a formalizarlo. El abaratamiento de la indemnización que propone el Gobierno conduce a una degradación de los derechos del trabajador y no garantiza un aumento en la demanda de empleo. Es elocuente el comportamiento verificado durante el período 2002-2006, donde regía la doble indemnización y, sin embargo, fue una etapa de fuerte crecimiento del empleo privado registrado.
  • La transferencia de ingresos que suponen las reformas beneficia particularmente a las grandes empresas, que son aquéllas con más de doscientos empleados y que sólo representan el 1% de las empresas del país. Y discrimina en contra de las PyME.
  • Estas grandes empresas —las que tienen más de 200 empleados— dejarán de pagar contribuciones patronales por un monto equivalente al 45% del total.
  • La tasa efectiva que pagarán las empresas en concepto de aportes patronales se reducirá del 21% al 13,2%, en el año 2022, en el caso de las grandes empresas de servicios que constituyen el sector más beneficiado. Para el resto de las empresas, la reducción va del 17% al 11,1%. Esta contracción en los aportes se explica por el doble impacto del mínimo salarial no imponible y la equiparación de alícuotas. La consecuencia más nociva de esta reducción en los aportes patronales está relacionada con el desfinanciamiento del sistema de seguridad social: se trata del mascarón de proa para su re-privatización.
  • La reinserción de la economía argentina en el mundo representa en realidad un regreso a la primacía de lo financiero por sobre lo real. La secuencia valorización financiera-endeudamiento y fuga desestimula la acumulación productiva, aumenta la vulnerabilidad externa y redistribuye recursos fiscales desde los bolsillos de los sectores del trabajo (activos y pasivos, formales e informales). Muy rápidamente la política de endeudamiento ya ha transformado la composición del gasto público. En el año 2015 el pago de intereses representaba el 7,8% del gasto, mientras que en 2018 alcanzará el 13%.
  • De acuerdo con datos publicados por la CEPAL, durante el 2017 el comercio internacional de la región recuperó dinamismo. La Argentina constituye una excepción. Por el lado de las exportaciones, mientras en la región se expandieron un 10%, en nuestro país el incremento fue apenas del 1,8%. Por el contrario, en el caso de las importaciones la región experimentó un incremento del 6,1%, mientras que en la Argentina aumentaron un 18,9%.
  • El proceso de apertura de la economía, que ha sido intenso en términos de las importaciones, no ha tenido buenos resultados en términos de la inversión extranjera directa. En los últimos dos años, los flujos de IED hacia la Argentina son prácticamente equivalentes a los pagos por utilidades y dividendos.
  • La otra variable que ha reaccionado muy favorablemente al convite del gobierno es la inversión de portafolio. Se trata de ingresos de corto plazo, de índole especulativa. Carry trade puro y duro. Mientras tanto, las inversiones de la economía real (IED) continúan planchadas.
  • Las autoridades del BCRA han dicho que los dólares sobran. Los datos de la cuenta capital cambiaria otorgan un diagnóstico muy diferente: el superávit se explica por la venta de los “dólares del colchón” de los argentinos (que en los primeros diez meses del año compraron dólares por US$ 38.262 millones y vendieron por US$ 20.782), por el endeudamiento y por los ingresos de corto plazo especulativos. Esta dinámica no es sostenible y la fragilidad del sector externo argentino se viene incrementando a una velocidad preocupante, producto del deterioro de la cuenta corriente y la composición de la cuenta capital.

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