Desayuno de trabajo 25-04-2018

Perspectivas de la Economía Argentina

Expositores: Mercedes Marcó del Pont y Sebastián Soler

“Esta etapa del capitalismo financiero se caracteriza por una fenomenal avanzada en varios frentes al mismo tiempo: conceptual, ideológico y subjetivo”.

El desayuno de FIDE estuvo dedicado al análisis conceptual de la actual etapa del capitalismo, caracterizada por la globalización financiera. “Los frentes de ataque que el neoliberalismo utiliza para socavar el rol del Estado de bienestar en las economías industrializadas, lamentablemente, no representa mayor novedad en la región”, explicó Mercedes Marcó del Pont, Presidenta de FIDE. “Se trata de un conjunto de políticas en que nuestro país funcionó como conejillo de indias, a mediados de la década del `70”.
Las batallas ideológicas se combinan con la fuerza arrolladora de la integración comercial y, fundamentalmente, financiera. “A este combo se le suma una arista muy interesante para tener en cuenta en el análisis del caso argentino, referida a la confusión que ex profeso plantean los neoliberales respecto al financiamiento de las políticas públicas —dijo Marcó del Pont—. Los ejemplos son variados pero el resultado es el mismo: las funciones esenciales del estado de bienestar, que fueron las que explicaron los “años dorados del capitalismo”, ahora son presa de la iniciativa privada que se inserta en algunos de estos sectores, capturando un excedente aun cuando el financiamiento sigue siendo del sector público. Basta pensar en la experiencia de los fondos privados de pensión, o en las propuestas de reformas en materia de educación y de salud”.
“Los datos son contundentes, la mejores tasas de crecimiento en el mundo desarrollado se dieron en un momento de la historia donde el nivel de la regulación económica era mucho más elevado. Eran tiempos definidos por la ortodoxia como de represión financiera”, declaró Marcó del Pont. Los datos para el caso argentino, presentados en el desayuno, muestran una dinámica parecida. “Las tasas de crecimiento promedio antes de la liberalización financiera que se pone en marcha a partir del golpe de estado del `76 y durante la convertibilidad fueron mucho menores que las observadas durante el proceso de sustitución de importaciones y en la experiencia, más adelante, de recuperación de la producción nacional y el empleo que llevó adelante el kirchnerismo”, decía Marcó del Pont.
Las posibilidades de desarrollo para una economía como la Argentina son dificultosas en el contexto del capitalismo actual. “La globalización financiera empeora aún más esas chances, con una lógica perversa y prototípica de los gobiernos de derecha que avanzan en la reducción de los impuestos al capital, como condición necesaria para estimular la inversión —explicaba Marcó del Pont— lo que inmediatamente produce un desfinanciamiento del Estado que, en estas circunstancias, se ve obligado a incrementar su nivel de endeudamiento y de sujeción a las políticas de reforma de segunda o tercera generación que, como ya explicamos, son nuevos golpes al Estado de bienestar y a la posibilidad de desarrollo”.
Provocativamente, Marcó del Pont dijo: “Es interesante tomar nota de que, durante los primeros dos años de gestión del gobierno de Macri, y contrariamente a lo que generalmente se escucha en el discurso de la propia oposición, la cantidad de beneficiarios de planes sociales y jubilaciones aumentó. Esto explica la relativa estabilidad en el apoyo al Gobierno entre las personas más humildes. En total, se trata de 1.8 millones de personas más que, por la vía de asignaciones familiares, AUH y jubilaciones, perciben un ingreso que antes no tenían”. Sin embargo, se trata de ingresos cuyo poder de compra real ha venido decreciendo por el efecto combinado de las iniciativas de contención del gasto implementadas por el Gobierno y la inflación.
“Nuestra proyección de crecimiento para el 2018 está en torno al 2%. Se trata de una cifra similar a la que recientemente publicó el FMI. Sin embargo, nuestro diagnóstico es diametralmente opuesto al del organismo: mientras que durante el año pasado la recuperación en el nivel de actividad estuvo explicada por el incremento del consumo (como consecuencia de la recuperación del salario) y por la inversión pública, este año esos dos factores estarán negativamente afectados por las políticas de ajuste fiscal, el techo a las paritarias y el impacto del aumento de las tarifas”, dijo Marcó del Pont.
En la segunda parte del desayuno el Dr. Sebastián Soler expuso sobre la nueva demanda de fondos buitres que la Argentina deberá encarar. “En enero de este año, Draw Capital Partners, LLC demandó a la Argentina en el Juzgado Federal del Distrito Sur de Nueva York para reclamar US$ 350 millones en concepto de intereses punitorios, en nombre propio y de los demás tenedores potencialmente afectados de los bonos emitidos en los canjes de 2005 y 2010”, explicó Soler. “El importe se justifica en la demora de pago de los intereses de dichos bonos que se produjo entre junio de 2014, cuando quedó firme la orden del juez Griesa que impidió pagarlos, y abril de 2016, cuando el mismo juez levantó esa orden, tras la firma del acuerdo entre el gobierno de Macri y los fondos buitre”.
“El reclamo se basa en una cláusula del contrato que rige los bonos de los canjes —afirmó Soler— aunque los términos contractuales específicos de las distintas series de bonos regidas por la ley de Nueva York no parecen haber especificado una tasa de interés punitorio. El fondo en cuestión, sin embargo, alega que, bajo la ley de Nueva York aplicable a estos bonos, esa omisión implica que debe pagarse, supletoriamente, la tasa punitoria general del 9% que establece dicha legislación”.
Además de los US$ 350 millones por intereses punitorios, el fondo DCP reclama otros US$ 300 millones en daños, alegando que la Argentina actuó con “malicia y desinterés doloso” respecto de los derechos de propiedad de los demandantes. “Será interesante ver la defensa del Gobierno argentino que, hasta ahora, no ha hecho pública su posición —dice Soler—. “Esperemos que utilice los elementos que la letra de los títulos reestructurados pone a su disposición para negarse al pago si no se cumplen determinadas condiciones, como el 25% del total de tenedores de las emisiones. De lo contrario, lo que el Gobierno de Macri ha hecho hasta aquí es dejar pasar el tiempo, que en estos casos es una estrategia extremadamente onerosa”, concluyó Soler.

Desayuno de trabajo 18-03-2018

Perspectivas de la Economía Argentina

Expositores: Carlos Bianco y Mercedes Marcó del Pont.

El desayuno de inicio del ciclo 2018 estuvo dedicado al análisis de la coyuntura macroeconómica argentina y a la evaluación del impacto de un eventual acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.


En el inicio del encuentro Mercedes Marcó del Pont, presidenta de FIDE, se refirió a la evolución de las principales variables económicas. En su opinión, los cambios estructurales más importantes planteados por el actual Gobierno se refieren al efecto combinado de la apertura de la cuenta capital, la desregulación financiera y la apertura comercial que están engendrando condiciones de crisis externa. Junto con el endeudamiento externo, el desfinanciamiento de la seguridad social y la presión por firmar acuerdos de libre comercio constituyen otras transformaciones estructurales que pueden condicionar seriamente las posibilidades del desarrollo.


“Aun cuando parezca un lugar común, existe una gran coincidencia entre la política económica de Macri y la desenvuelta bajo el gobierno de Carlos Menem. La liberalización de la cuenta capital, la desregulación financiera y la apertura comercial constituyen ejes centrales de los regímenes neoliberales”, expresó Marcó del Pont. Para el año 2018, las dos principales variables explicativas del crecimiento de la economía argentina durante el 2017 —consumo e inversión pública— están en duda: “Con una estimación de la inflación anual que ya está en torno al 21% y un techo al incremento del salario en torno al 15%, se cristaliza una situación de reducción del salario real con efectos negativos sobre el consumo. En el mismo sentido, la inversión pública —que durante el segundo semestre del año pasado dinamizó la actividad económica— viene desacelerándose a pasos de gigante”.


Sin embargo, el talón de Aquiles de la política económica del Gobierno para Marcó del Pont se encuentra en la dinámica del sector externo: “El problema no es el déficit fiscal, como dice una y otra vez la ortodoxia. La parte substancial del déficit fiscal está expresada en pesos. El problema lo tenemos con los dólares”. “El Gobierno hizo una mala evaluación del contexto internacional y del impacto de esas condiciones sobre la realidad nacional”, afirmó. A su vez, consideró que el déficit (creciente) de la cuenta corriente, conjuntamente con el aumento sostenido del fenómeno del atesoramiento de los propios argentinos, “solo es financiable con un volumen creciente de fondos en moneda extranjera, en un mundo donde el dinero barato se terminó”.


Luego fue el turno de Carlos Bianco. Su presentación estuvo centrada en los antecedentes del acuerdo de libre comercio que se negocia entre el bloque Mercosur y la Unión Europea y el impacto de una eventual firma de ese texto sobre el entramado productivo argentino. “Se han hecho evaluaciones del impacto de este tratado sobre la estructura productiva argentina. Los resultados son muy negativos. Lo sabe el oficialismo y también lo sabe el sector empresario”, sostuvo. Bianco explicó que, para el Gobierno, “las ventajas del acuerdo son de índole político-ideológica: con la firma de este texto las autoridades nacionales y los intereses que ellas representan se garantizan un chaleco de fuerza para una estrategia de desarrollo de las fuerzas productivas nacionales”. Asimismo, destacó que un acuerdo de libre comercio entre dos regiones tan dispares necesariamente implicaría que el bloque más desarrollado otorgue más beneficios que su contraparte. “Aquí está sucediendo exactamente lo contrario: la UE ha ido paulatinamente ampliando sus condiciones mientras que el bloque Mercosur ha ido dejando caer sus requerimientos”, explicó Bianco.


En términos generales, lo que indican los ejercicios de impacto disponibles es un incremento en la primarización de las exportaciones del Mercosur, como consecuencia de una sustitución de bienes industriales que actualmente se comercia intra bloque y que, a partir de la firma de este acuerdo, serían reemplazadas por bienes industriales de origen europeo. “Pero aún en los casos donde el Mercosur tiene las famosas ventajas naturales, el efecto del acuerdo no es del todo satisfactorio, porque la UE establece cuotas para estos sectores que son muy bajas, vistas en la perspectiva de la historia de las negociaciones entre ambas regiones”. A su vez, Bianco caracterizó la negociación como una escena penosa donde los intereses nacionales no están siendo defendidos. “Luego de una eventual firma del acuerdo, resta de todas formas la aprobación parlamentaria por parte de ambos bloques. Allí se pondrán en juego poderosos lobbies vinculados con el sector agrícola en la UE y con otros sectores que pueden perjudicar aún más las posibilidades ciertas de un incremento de las exportaciones por parte de los países del Mercosur”, concluyó Bianco.

Desayuno de trabajo 25-10-2017

Perspectivas de la economía argentina

Expositor invitado: Lic. Alberto Quevedo, director de FLACSO Argentina

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  • De acuerdo con una encuesta realizada en los países centrales, la globalización genera malestar en la población por el impacto (negativo) sobre el empleo y los salarios. La participación creciente de las empresas multinacionales también está vista como una amenaza. Las opiniones del mundo desarrollado reflejan adecuadamente los puntos de tensión que vienen produciendo la globalización y la financiarización. En América Latina, en la última década, parecíamos estar —aun con todos nuestros problemas— en una situación diferente.
  • El tipo de inserción internacional que supone el modelo económico vigente en nuestro país requiere de una reducción del costo laboral en dólares que todavía no ha logrado forzar. Los aumentos negociados en paritarias superaron las aspiraciones del Gobierno y la apreciación del peso exacerbó el incremento del salario en dólares. Hacia delante las principales acciones del Gobierno estarán orientadas a redistribuir ingresos desde el trabajo hacia el capital.
  • No se verificó el cambio de precios relativos que buscaron impulsar con la fuerte devaluación de fines de 2015. El tipo de cambio real multilateral es más bajo que el del año pasado.
  • Superadas (exitosamente) las elecciones de medio término, hacia adelante el Gobierno plantea un ajuste que —de acuerdo con el relato oficial— resulta imprescindible dadas las condiciones heredadas. Sin embargo, las decisiones sobre el gasto público muestran con claridad que se está produciendo una redistribución fuertemente regresiva de los recursos fiscales. De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto 2018, los subsidios se reducen (y su contracara son los fuertes ajustes tarifarios), mientras que los intereses de la deuda aumentan en un monto que representa el doble del “ahorro” por el recorte de subsidios.
  • En el Proyecto de Presupuesto también está prevista una reducción del peso de la inversión pública en relación al PIB (que pasaría del 2,7% en el 2015, al 1,9% en el 2018). No menos relevante es el peso creciente del gasto cuasi fiscal del BCRA: los intereses que pagará por la colocación masiva de LEBACs ya superan el 2% del PIB. Las prioridades de la política económica están claras. Los recursos que antes estaban en las familias y en las empresas ahora se derivan hacia la rentabilidad financiera.
  • La bicicleta se sostiene por la venta de dólares de los propios argentinos (para aprovechar la súper tasa del BCRA) y el ingreso de dólares del extranjero en la forma de endeudamiento (público y privado) y el ingreso de fondos especulativos de corto plazo.
  • La situación externa de la Argentina es crecientemente preocupante. Aumenta el endeudamiento, aumenta la “dolarización” (o fuga) y aumentan los ingresos de portafolio del resto del mundo.
  • La dolarización de activos de los propios argentinos se incrementa mes a mes, a pesar del alza en la tasa de interés interna. Este fenómeno constituye uno de los flancos más vulnerables del esquema montado por el BCRA.
  • La cuenta corriente sigue engrosando su déficit. Perversamente, el ingreso de dólares presiona al tipo de cambio. Esta trayectoria del tipo de cambio tiene un correlato negativo en la economía real, que ya viene afectada por un esquema macroeconómico que ha priorizado la valorización financiera.

Desayuno de trabajo 29-11-2017

Perspectivas de la Economía Argentina

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  • Sin mucha resistencia de la dirigencia política y de gran parte de la sindical, el Gobierno ha logrado reinstalar la agenda neoliberal típica y su consecuente interpretación acerca de “los problemas que aquejan a la economía argentina”. Desde esa visión, los bajos niveles de inversión y crecimiento se explican por el elevado costo laboral argentino, directo (salario), indirecto (contribuciones patronales) y también por el peso del sistema de seguridad social en el gasto público: si se reduce el costo laboral y aumenta la rentabilidad empresaria, aumentarán la inversión y el crecimiento. La evidencia empírica, local e internacional, contradice ese argumento. Durante las últimas décadas las grandes empresas globales han experimentado un fuerte incremento en sus ganancias y, sin embargo, la tasa de inversión, lejos de mejorar, cayó.
  • Esa correlación tampoco se verificó en la Argentina. Ni en los '90, ni durante la etapa de la post convertibilidad. Hasta la crisis internacional de 2008 mejoró mucho la participación del trabajo en la distribución del ingreso (cayó la del capital), y sin embargo también creció la inversión. Las reformas (tributaria, laboral y previsional) que propone el Gobierno están orientadas a generar una transferencia de recursos desde el trabajo al capital. Ese excedente previsiblemente se orientará hacia la acumulación financiera, fenómeno que ha vuelto a hegemonizar el funcionamiento de la economía argentina.
  • Todos los análisis realizados sobre las reformas laborales de los '90 coinciden en señalar que no contribuyeron a crear empleo y tampoco a formalizarlo. El abaratamiento de la indemnización que propone el Gobierno conduce a una degradación de los derechos del trabajador y no garantiza un aumento en la demanda de empleo. Es elocuente el comportamiento verificado durante el período 2002-2006, donde regía la doble indemnización y, sin embargo, fue una etapa de fuerte crecimiento del empleo privado registrado.
  • La transferencia de ingresos que suponen las reformas beneficia particularmente a las grandes empresas, que son aquéllas con más de doscientos empleados y que sólo representan el 1% de las empresas del país. Y discrimina en contra de las PyME.
  • Estas grandes empresas —las que tienen más de 200 empleados— dejarán de pagar contribuciones patronales por un monto equivalente al 45% del total.
  • La tasa efectiva que pagarán las empresas en concepto de aportes patronales se reducirá del 21% al 13,2%, en el año 2022, en el caso de las grandes empresas de servicios que constituyen el sector más beneficiado. Para el resto de las empresas, la reducción va del 17% al 11,1%. Esta contracción en los aportes se explica por el doble impacto del mínimo salarial no imponible y la equiparación de alícuotas. La consecuencia más nociva de esta reducción en los aportes patronales está relacionada con el desfinanciamiento del sistema de seguridad social: se trata del mascarón de proa para su re-privatización.
  • La reinserción de la economía argentina en el mundo representa en realidad un regreso a la primacía de lo financiero por sobre lo real. La secuencia valorización financiera-endeudamiento y fuga desestimula la acumulación productiva, aumenta la vulnerabilidad externa y redistribuye recursos fiscales desde los bolsillos de los sectores del trabajo (activos y pasivos, formales e informales). Muy rápidamente la política de endeudamiento ya ha transformado la composición del gasto público. En el año 2015 el pago de intereses representaba el 7,8% del gasto, mientras que en 2018 alcanzará el 13%.
  • De acuerdo con datos publicados por la CEPAL, durante el 2017 el comercio internacional de la región recuperó dinamismo. La Argentina constituye una excepción. Por el lado de las exportaciones, mientras en la región se expandieron un 10%, en nuestro país el incremento fue apenas del 1,8%. Por el contrario, en el caso de las importaciones la región experimentó un incremento del 6,1%, mientras que en la Argentina aumentaron un 18,9%.
  • El proceso de apertura de la economía, que ha sido intenso en términos de las importaciones, no ha tenido buenos resultados en términos de la inversión extranjera directa. En los últimos dos años, los flujos de IED hacia la Argentina son prácticamente equivalentes a los pagos por utilidades y dividendos.
  • La otra variable que ha reaccionado muy favorablemente al convite del gobierno es la inversión de portafolio. Se trata de ingresos de corto plazo, de índole especulativa. Carry trade puro y duro. Mientras tanto, las inversiones de la economía real (IED) continúan planchadas.
  • Las autoridades del BCRA han dicho que los dólares sobran. Los datos de la cuenta capital cambiaria otorgan un diagnóstico muy diferente: el superávit se explica por la venta de los “dólares del colchón” de los argentinos (que en los primeros diez meses del año compraron dólares por US$ 38.262 millones y vendieron por US$ 20.782), por el endeudamiento y por los ingresos de corto plazo especulativos. Esta dinámica no es sostenible y la fragilidad del sector externo argentino se viene incrementando a una velocidad preocupante, producto del deterioro de la cuenta corriente y la composición de la cuenta capital.

Desayuno de trabajo 27-09-2017

Perspectivas de la Economía Argentina

Expositor invitado: Dr. Carlos Tomada.

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  • Los indicadores de actividad económica muestran que lentamente y con enormes dualidades se va recuperando el terreno perdido en la recesión de 2016. La economía crece en un entorno cercano al 2%. La continuidad de este sendero está condicionada por el previsible ajuste fiscal post electoral y por la generalizada acentuación de la restricción externa.
  • El repunte del nivel de actividad se explica, por una parte, en el rebote estadístico luego de un año de contracción (como fue el 2016). Al rebote se suma un entorno económico con menos inflación y aumento del salario real (producto de los aumentos logrados en el marco de las paritarias). A estos factores se agrega el repunte de la inversión pública y la recuperación en la producción agropecuaria, los sectores vinculados a la construcción, el sector financiero y, también, el despegue de algunos subsectores de la industria.
  • El repunte en el nivel de actividad, sin embargo, viene de la mano de la generación de muy poco empleo. La creación de empleo no alcanza para atender el crecimiento vegetativo de la población y, al mismo tiempo, evidencia cambios cualitativos negativos en su composición. Se trata de un proceso con poco empleo y de peor calidad: un tipo de crecimiento diferente, con menor calidad de empleo y menor incidencia de la industria.
  • En septiembre el Gobierno envió al Congreso el Proyecto de Presupuesto para el año 2018. Allí se evidencian varias cosas, dos de ellas particularmente importantes: i) la fragilidad del proceso de incipiente recuperación del crecimiento y ii) la disparidad entre las proyecciones realizadas por el Gobierno para el 2017 y la realidad. Con la excepción del tipo de cambio, todo el resto de las variables macroeconómicas fundamentales mostraron durante el 2017 una trayectoria muy diferente respecto a lo que las autoridades preveían.
  • De acuerdo con las proyecciones oficiales, el crecimiento del PIB para el año 2018 estará fundamentalmente explicado por el buen comportamiento de la inversión. Los datos disponibles hasta la fecha no permiten acompañar este supuesto, ya que los incentivos a las colocaciones financieras reducen el espacio de la acumulación productiva y las proyecciones de inversión pública no indican una mejora en su relación con el PIB.
  • El Presupuesto 2018 prevé una reducción del déficit equivalente a un punto del PIB. Esta reducción se explica fundamentalmente por el recorte de los subsidios. En menor medida se proyectan disminuciones del gasto real en los gastos de la administración central, defensa y seguridad y ciencia y técnica. Por el contrario, aumenta el gasto social y muy particularmente el pago de los intereses de la deuda pública. Para ponerle números concretos a estos cambios, mientras que los subsidios disminuyen en $30.000 millones, está previsto que los pagos de la deuda se incrementen en $60.000 millones.
  • Un lugar común del actual gobierno es referirse a la pesada herencia. En el inicio de su gestión, de hecho, las autoridades económicas se referían a un déficit fiscal explosivo. Sin embargo, las cifras oficiales demuestran que a fines del 2015 el déficit primario era equivalente a 1,8% del PIB, mientras que déficit total o financiero ascendía al 3,9%. A fines del 2017, estas mismas variables serán del 4,2% y 7,1%, respectivamente, mientras que para el 2018 se prevé un déficit primario del 3,2% y financiero del 6,9%.
  • El déficit, como ya hemos visto, aumentó considerablemente durante la gestión de Mauricio Macri. También aumentó el nivel de endeudamiento, en particular la deuda externa y en moneda extranjera. Al mismo tiempo, la capacidad que el Sector Público tiene para autofinanciarse (por ejemplo utilizando los adelantos transitorios y la transferencia de utilidades del BCRA) no se utiliza plenamente. Se rechazan fondos que podrían tomarse a tasa cero, para incrementar el endeudamiento más “duro”, es decir con privados, en moneda extranjera y a tasas elevadas.
  • Los datos del mercado cambiario ponen de manifiesto otro aspecto preocupante de la política económica. Mientras que la Inversión Extranjera Directa continúa planchada, el déficit externo se financia con endeudamiento, la desdolarización de cartera de los argentinos -es decir por la “bicicleta” de los residentes- y el ingreso de capitales externos de corto plazo. La “súper tasa” del BCRA explica estos dos últimos fenómenos.
  • Pegarle una mirada al uso de los dólares en la Argentina siempre contribuye a enfocar la discusión en los términos correctos. La mayor parte de los dólares se utiliza para el pago de las importaciones. En segundo término aparece la fuga (dolarización de activos) y en tercer lugar los pagos de la deuda.
  • La vulnerabilidad entonces proviene del estrangulamiento del sector externo, que está financiado por la bicicleta de los argentinos y la toma de deuda con el resto del mundo. La “valorización financiera” se produce, fundamentalmente, con las LEBACs del BCRA. La participación creciente de tenencia de estos instrumentos en manos del sector privado pone de manifiesto las dificultades que enfrenta el BCRA para moderar la tasa sin generar una corrida al dólar.
  • Y esta tensión se manifiesta en los resultados de las licitaciones. Allí se observa el incremento de tasas que viene siendo necesario para renovar las colocaciones de las Letras y extender mínimamente su plazo. El BCRA ha empujado a la política monetaria-cambiaria hacia una encerrona.

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