Desayuno de trabajo 30-05-2018

“La pulseada del Súper Martes la ganó el mercado que logró tasas de rendimiento increíbles y, por supuesto, insostenibles en el tiempo. Lo dijimos desde el inicio, Macri erró el diagnóstico y supuso que la receta neoliberal convencional sería suficiente y sustentable”.

30 de mayo, 2018

Expositores: Alberto Fernández y Mercedes Marcó del Pont.

El desayuno de FIDE estuvo dedicado al análisis de la coyuntura económica y política en el mes más difícil para el Gobierno desde su asunción de funciones, en diciembre de 2015.

“El análisis objetivo de las condiciones internacionales a partir de la crisis del 2008 ponían en duda, desde un principio, la sustentabilidad del modelo económico de Macri”, explicó Mercedes Marcó del Pont, presidenta de FIDE. “Este es un mundo que crece menos y cuyo comercio aumenta a una tasa que apenas representa la mitad de la observada con anterioridad a la crisis. A este combo se le suma un contexto de peores precios de las commodities, una coyuntura económica y política muy complicada en Brasil y una etapa de incremento de la tasa de interés internacional. Lo dijimos en FIDE desde el inicio —recordó Marcó del Pont—, Macri erró el diagnóstico y supuso que la receta neoliberal convencional sería suficiente y sustentable”.

Aunque en general se hable de una aproximación gradualista, el gobierno de Macri aplicó una política de shock de gran impacto en una economía como la argentina: en los primeros meses de su gestión se liberalizó por completo la cuenta capital y el mercado de cambios. “Esta apertura completa de la cuenta capital provocó una ampliación de varias de las dificultades que ya se venían observando en la economía argentina desde inicios de 2012 —explicó Marcó del Pont—. En particular, en términos del cuello de botella que supone para el crecimiento de la economía productiva el déficit externo, es decir, la falta estructural de dólares”.

Lo mismo ocurrió con la inflación, que, lejos de reducirse, ha pegado saltos discretos, durante 2016 como consecuencia de la mega devaluación que implicó la salida del cepo y luego como producto del aumento de las tarifas de los servicios públicos y la puja distributiva en el contexto de un mercado muy concentrado.

“Hacia fines de 2017, los datos del balance cambiario del BCRA ya evidenciaban un problema que luego se materializó con gran virulencia en el mes de mayo. La serie de las inversiones de portafolio ya mostraba en noviembre del año pasado un saldo neto decreciente, lo que en criollo quiere decir que los capitales especulativos extranjeros estaban en retirada”, sostuvo la economista. Sin embargo, el “vuelo a la calidad” que se observaba desde fines del año pasado y que se profundiza con el incremento de la tasa de interés en los EE.UU. involucra, en el caso argentino, un factor adicional con una potencialidad desestabilizadora enorme. “En el caso argentino el factor con mayor poder de fuego se encuentra entre los propios argentinos. Es la compra de dólares para atesoramiento lo que vulgarmente se conoce como 'fuga'. El saldo neto de compra de dólares para ahorro alcanzó en el año 2017 la friolera de 22.000 millones de dólares. En los primeros cuatro meses de 2018 la fuga ya acumula unos 9.000 millones de dólares. No tuvimos una corrida cambiaria aún peor porque sigue habiendo un enorme atractivo en el carry trade, en la bicicleta, con tasas en torno al 40% y libertad total para transformar a continuación esa ganancia en dólares”, agregó Marcó del Pont. “La pulseada del súper martes la ganó el mercado que logró tasas de rendimiento increíbles y, por supuesto, insostenibles en el tiempo”, afirmó.

“En este contexto, nuestras proyecciones macroeconómicas son malas. Crecimiento nulo, este año y el que viene. Inflación al alza y deslizamiento persistente del tipo de cambio. Todo esto sin descartar un escenario de mayor tensión que, en la encerrona en la que nos metió el Gobierno con su inserción acrítica en la lógica de la financiarización, no puede de ningún modo descartar otros sacudones como el que hemos vivido en mayo. Por supuesto, cada uno de estos sofocones trae consecuencias muy negativas para la economía real, para el crecimiento y el empleo”, concluyó Marcó del Pont.

En la segunda parte del desayuno contamos con la presencia del Dr. Alberto Fernández. Su exposición estuvo centrada en el análisis de la coyuntura política argentina. “Creo que es bueno partir de una pregunta sencilla: ¿por qué llegó el Gobierno a este punto? Y la respuesta también es simple, triste, pero simple: este Gobierno guía sus acciones basado en un conjunto de dogmas, es decir, son dogmáticos”, reflexionó Fernández. Luego hizo un racconto sobre el conjunto de iniciativas llevadas adelante por el Gobierno durante sus dos primeros años de gestión y sus principales resultados.

“Por supuesto que había un conjunto de problemas que veníamos arrastrando de la etapa anterior. Sin embargo, esos problemas, lejos de estar en vías de solución, se han profundizado durante este Gobierno. El déficit fiscal, por ejemplo, que representa el principal caballito de batalla del Gobierno, ha aumentado un 50% durante la gestión macrista”, explicó Fernández.

Las decisiones tomadas por el Gobierno desembocan en un apurado llamado al FMI. “Para el Gobierno de Macri las condicionalidades del FMI no son un problema porque él comparte todas y cada una de las recetas del organismo. No las siente como una imposición, como un escollo para un programa de desarrollo. Tiene una coincidencia completa con ese recetario”, afirmó Fernández. “Como prestamista de última instancia (que, para que se entienda, es como un banco que le presta a los que ya son morosos y están el Veraz), el FMI impone una serie de condiciones que tienen que ver con la posibilidad cierta de recuperar los fondos que pone. Y lo peor de todo es que si nos preguntamos en dónde están esos rubros del gasto público donde el Gobierno podría ajustar, la verdad es que el escenario que tenemos por delante es verdaderamente negativo. Porque lo que el Gobierno va a querer recortar es gasto social, en educación, en salud”, explicó Fernández.

En este contexto, la reconstrucción de una fuerza opositora es una tarea necesaria. “Es una tarea compleja pero necesaria. La dirigencia se ha deteriorado mucho y en lugar de discutir ideas, políticas concretas para superar los problemas que tenemos, discute encuestas. La gran fortaleza del Gobierno cuando ganó las elecciones en el año 2015 (por muy poco, si somos honestos) radicó en que logró acumular votos, con gran apoyo mediático, en torno al odio, al rechazo a Cristina, al kirchnerismo. Sin embargo, mal que les pese, ese tampoco es un proyecto de futuro. Como no lo son las conferencias de prensa ni las políticas de comunicación más desarrolladas. Aquí hay que construir un futuro y esa es la gran tarea”, concluyó Fernández.

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