Desayuno de trabajo 21-12-2016

Perspectivas de la economía argentina

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  • El análisis de la dinámica de la economía internacional se ha tornado particularmente relevante por sus potenciales impactos negativos sobre la realidad económica y social de nuestra región. Tanto la conducción económica del gobierno de Mauricio Macri como aquéllos que piensan en alternativas al programa en marcha deben hacer un esfuerzo conciente para adaptar sus supuestos a las condiciones económicas internacionales. Los relevamientos sobre la opinión pública reflejan con claridad un malestar con la globalización y sin embargo los resultados electores tienden a ser favorables a aquéllos que vienen garantizando la expansión sin límites de la financiarización, con su consecuente impacto en el nivel de empleo y distrubición de la riqueza a nivel global. En esa misma situación paradojal (con algunos condimentos autóctonos) se encuentra la Argentina.

  • Los datos disponibles muestran una brecha creciente entre la tasa de crecimiento del comercio de bienes y servicios y el volumen de los flujos financieros transfronterizos. Esto indica que el repliegue en la globalización, con posterioridad a la crisis de 2008, se verificó en el canal comercial, pero la fase financiera de la globalización continuó acentuándose.

  • La financiarización encuentra a las distintas regiones del mundo con esquema regulatorios diferentes. Mientras que Europa Oriental y América Latina muestran niveles de regulación (a la entrada y a la salida) de los flujos de capitales transfronterizos relativamente bajos, en otras países (BRICS y economías emergentes de Asia) se observan esquemas relativamente constantes en el tiempo bastante más restrictivos. La Argentina ejerció durante el período 2003-2015 un conjunto de regulaciones sobre la cuenta capital que estimulaban la inversión real por sobre la financiera. Esta apuesta tuvo buenos resultados aun cuando no estuvo excenta de errores y marchas y contramarchas en los momentos de crisis. Con el gobierno de Mauricio Macri el país vuelve a un esquema de total apertura de la cuenta capital. Este cambio implica, por definición, un incremento en la incertidumbre y el nivel de vulnerabilidad de la economía argentina. El “efecto Trump” y el cambio en la política de tasas de la FED ya nos han permitido observar los primeros síntomas que “volver al mundo” tiene para la economía de carne y hueso.

  • Entre las tendencias estructurales del contexto internacional, la marcha de la economía china debe ser analizada con detalle. La ralentización en los niveles de importaciones de China (a partir del pico obsevado post crisis sub prime) ha tenido impactos muy relevantes sobre el desempeño del comercio mundial, los precios de las materias primas y el crecimiento. Latinoamérica no ha estado ajena a este cambio de patrón.

  • Con igual sentido se inscribe la declinación del nivel de actividad en el gigante asiático. El promedio de crecimiento de la economía china se redujo más de cuatro puntos porcentuales en los últimos 12 años. Este cambio en la dinámica del crecimiento ha tenido impactos sobre los perfiles productivos y las exportaciones mundiales. Estamos frente a un cambio en el patrón de acumulación de la economía china que ha virado a un esquema con un peso mayor del mercado interno, una declinación en las tasas de inversión y una apuesta por el consumo interno con políticas deliberadas de sustitución de importaciones.

  • La correlación que se observa entre el crecimiento del producto chino y las exportaciones de los países sudamericanos es elevada. Por ese motivo, un ciclo de crecimiento más moderado en China, con políticas públicas de estímulo al mercado y a la producción interna, tendrá inevitablemente consecuencias importantes sobre la región lationamericana.

  • La dinámica en los precios de los productos básicos (commodities) también es parte del contexto de condiciones internacionales. Las proyecciones disponibles auguran un aumento muy modesto en el promedio de los precios internacionales de las materias primas. Este promedio refleja comportamientos heterogéneos, donde los incrementos se explican fundamentalmente por un aumento en el precio del petróleo y la energía. Para la Argentina ésta no es una buena noticia. De acuerdo con tales proyecciones, en el año 2017, los precios de los productos agropecuarios no podrán funcionar como un estímulo para la economía argentina.

  • En este contexto, las proyecciones de crecimiento para la región son de regulares a malas. Para América Latina en su conjunto, la CEPAL espera un crecimiento promedio en el orden del 1.3%. El dato más preocupante se registra en el caso de Brasil, que arroja un 0.4% de crecimiento para todo el 2017: un virtual estancamiento. Para la Argentina la proyección es un poco mejor: 2.3%. Quizás estos números puedan lograrse con una mejora en la cosecha y en cierta recuperación de la masa salarial (en un escenario de moderación de la inflación y pax cambiaria). Sin embargo, este magro nivel de crecimiento tiene una composición poco auspiciosa, con una muy mala performance de la industria. Así, la “composición del rebote” (si estas proyecciones se verifican) no da lugar para grandes expectativas en materia de empleo y distribución de la riqueza.

  • En el análisis del caso argentino el comportamiento del mercado de cambios es fundamental. Las tensiones del sector externo no solo no se han solucionado, sino que se han profundizado. El bálsamo (de patas cortas) del endeudamiento le ha permitido a la economía argentina transitar el 2016. El “éxito en la salida del cepo” es un espejismo producido por las condiciones internacionales de liquidez y el bajo nivel de endeudamiento que presentaba la economía argentina. Estas dos condiciones son pasajeras. En un solo año el Gobierno ha aumentado el nivel de endeudamiento en términos del PIB en 13 puntos. Se trata de una dinámica insostenible y riesgosa en el mundo que describimos al inicio de este encuentro.

  • La “liberación del cepo” trajo aparejada una caída del consumo (efecto contractivo de la devaluación), una reducción de la tasa inversión (interna y externa), y aumento en el nivel de endeduamiento y en la fuga de capitales. La lluvia de inversiones nunca llegó (de hecho, los giros de utilidades son de mayor magnitud que los ingresos por inversiones extranjeras directas) y la fuga retomó niveles que en el mediano plazo son insostenibles.

  • El trilema clásico de la política económica (tipo de cambio, libre movilidad de capitales y política monetaria autónoma) tiene atrapado al gobierno en una lógica que no solo es inconsistente sino que amplifica los riesgos y las debilidades estructurales de nuestra economía. Como hemos dicho en otras oportunidades: el contexto internacional hecha leña al fuego. Con un aumento en el nivel de incertidumbre internacional, los dólares previamente atesorados que se cambiaban a pesos para aprovechar el diferencial en la tasa de interés (carry trade puro y duro) ahora gotean lentamente para regresar a moneda dura. La reducción de la tasa de interés pone bajo presión el esquema planteado por el Gobierno.

  • El aumento de la incertidumbre (por el doble efecto Trump + aumento de la tasa de la FED) puede observarse en la respuesta de los mercados financieros. La trayectoria del riesgo país de México, Brasil y Argentina es un reflejo de la dependencia de las tres economías a los fenómenos internacionales, pero también desenmascara la situación de mayor vulnerabilidad relativa de nuestro país.

  • El gobierno de Mauricio Macri hace referencia a las “bombas de tiempo” heredadas. Sin embargo, una mirada rápida sobre la composición del gasto público arroja resultados diferentes. En el 2016 se observa un aumento en el peso de los intereses de la deuda sobre el gasto, una reducción del peso de los salarios (léase contracción del poder de compra con su consecuente impacto en el mercado interno) y una reducción de la inversión. Se termina un año difícil. El Gobierno tiene fallas significativas de diagnóstico sobre el contexto internacional que enfrenta. También ha subestimado el impacto recesivo de la devaluación y el aumento de tarifas. Hacia adelante no se ven datos objetivos que permitan estimar un año de recuperación significata del nivel de actividad. Por el contrario, es esperable un año de malas noticias para el mercado de trabajo.

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