Desayuno de trabajo 29-03-2017

Perspectivas de la economía argentina

  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
  • 08
  • 09
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • En el quinquenio previo a la asunción del nuevo gobierno el PIB creció en promedio el 1,5% anual. El bajo crecimiento exhibido en ese período expresa la aparición de limitaciones estructurales vinculadas fundamentalmente en la restricción externa. En un contexto de fuerte endeudamiento externo el PIB cayó en 2016 y lejos de atenuarse, se agravaron las condiciones de vulnerabilidad externa.
  • El indicador adelantado del PIB (EMAE) revela una recuperación del nivel de actividad, aunque las observaciones destacionalizadas indican que el nivel de actividad continúa en terreno negativo. La recuperación —tan anunciada por el Gobierno y por las proyecciones privadas— no se afianza. ¿Qué factores bloquean el crecimiento? Una masa salarial que se contrajo, una propensión al consumo que disminuye, un deterioro importante en las expectativas y un desplazamiento del consumo interno hacia productos importados.
  • Durante el año 2016 el PIB se contrajo un 2,3%, y el deterioro fue difundido a nivel sectorial. El retroceso fue liderado por las actividades productoras de bienes lideradas por la construcción y la industria. El sector agropecuario, supuesto beneficiario de las políticas de gobierno, se contrajo el 5,5%. Las proyecciones que auguran un crecimiento cercano al 4% para el año 2017 son audaces.
  • Es interesante comparar la composición de la performance de la economía en el 2016 con la observada en el año 2014, período en el cual la economía experimentó una contracción similar (-2.5%). En la actualidad la caída es más generalizada. En 2014 la industria se contrajo un 5,1%, mientras que la construcción cayó un 2%. En cambio, la agricultura y la minería expandieron su nivel de actividad conjuntamente con otros rubros, como salud, educación, electricidad, gas y agua y pesca.
  • Los variables del mercado de trabajo se caracterizan por una elevada estacionalidad; por ello es conveniente realizar comparaciones interanuales. La ausencia de información oficial sobre la EPH para el último trimestre de 2015 imposibilita interpretar el último dato oficial correspondiente a 2016. Sí se advierte que la tasa de desempleo durante el año 2016 (7,6%) es la más elevada de la serie 2007-2016 sin contar el año 2009, en el que se observó un aumento muy relevante por efecto de la crisis internacional (8.4%).
  • Durante su primer año de gestión, el macrismo ha realizado una apuesta muy importante para cumplir con el recetario típico pro-mercado. Sin embargo, la “lluvia de inversiones” no ha llegado. De hecho, la inversión es el componente que más se contrajo durante el año 2016. La relación entre la Inversión y el Producto se encuentra en su nivel más bajo desde la crisis del 2009.
  • La Inversión Extranjera Directa tampoco reacciona. La Argentina ha recibido durante el 2016 un flujo de IED que solo representa el 1,1% de su PIB. No se trata de una dinámica que se observe en el resto de la región. Los datos indican una relación IED / PIB para el año pasado entre el 5% y el 2,7% en las principales economías de la región. Aunque la IED no es en sí un factor dinamizante de la actividad, y menos aún del desarrollo, es relevante observar su dinámica en el contexto de los esfuerzos que el Gobierno ha realizado para “reinsertar” a la Argentina en el mundo.
  • El crecimiento se posterga porque la caída de la masa salarial afectó el nivel de consumo y porque la inversión productiva no reacciona. El comportamiento de la inversión es razonable: con una caída en el consumo importante, pronósticos muy modestos de recuperación y una capacidad ociosa en la industria en torno al 40%, no existen condiciones objetivas que estimulen un proceso de aumento sostenido de la inversión. A este escenario se suman rendimientos muy atractivos en las inversiones financieras que alinean los incentivos lejos del mundo de la producción y el trabajo.
  • Las series históricas indican que la relación entre masa salarial y consumo es estrecha. Esta realidad contrasta con la política del Gobierno nacional que pretende establecer un techo en el incremento salarial que se discute en las paritarias. En un esfuerzo (que no dará buenos resultados) por hacer coincidir el aumento de los ingresos de los trabajadores con la meta de inflación establecida por el Banco Central, la política económica se muerde la cola y atenta contra la tibia recuperación económica.
  • Los determinantes de la inflación en la Argentina están relacionados con las condiciones de oferta, es decir, con la dinámica de los precios de las materias primas, con el tipo de cambio, la puja distributiva y con la inercia inflacionaria. Por el contrario, la brecha del producto (entendida como una medida del exceso de demanda) no resulta relevante para explicar los últimos 20 años de historia argentina. A no equivocarse: la inflación se va a desacelerar, pero no será por la política monetaria del BCRA.
  • La autoridad monetaria insiste con una explicación anacrónica de la inflación, típica del manual ortodoxo. La relación observada entre la cantidad de dinero y la evolución de los precios no se ajusta a la teoría del BCRA. En el año 2016 la evidencia volvió a contradecir la teoría oficial: el notable incremento de la inflación estuvo explicado por el efecto de la devaluación en los precios, por la puja distributiva que se produjo a partir del shock inflacionario y por el aumento de las tarifas.
  • Los instrumentos de intervención monetaria del Banco Central han mostrado un dinamismo fuera de serie. Entre diciembre de 2015 y marzo de 2017 la cantidad de Lebacs y Pases Pasivos ha aumentado un 125% y 700%, respectivamente. Con el tipo de cambio planchado, un rendimiento en pesos en torno al 22% / 24% representa una oportunidad muy atractiva para el capital.
  • Para tomar noción de la dimensión de la apuesta de la autoridad monetaria, basta mirar como ejemplo el gasto en subsidos a la energía. El gasto cuasi fiscal generado por el Banco Central en el año 2016 representa un monto equivalente al gasto total en subsidos del año 2015.
  • El gasto cuasi fiscal también representa una erogación superior al gasto total anual en Educación y Cultura. Dicho de otro modo, para las prioridades hay plata. El aumento en el costo fiscal también implica una reducción de las ganancias del BCRA, que a su vez implican una contracción de una de las fuentes de financiamiento relevante para el Tesoro.
  • Como si todo este combo fuera poco, los datos del mercado cambiario muestran una fuga de capitales para el primer bimestre del año 2017 nunca antes observada. El BCRA dice que este fenómeno no le preocupa e incluso habla de “especulación estabilizadora”. Creer que el contexto de ingreso de capitales y endeudamiento resultará sustentable en el tiempo es tan osado como irrresponsable. Los datos de los meses de enero y febrero indican una participación importante de las compras pequeñas (hasta 10.000 dólares). El riesgo más grande está en los grandes operadores, que por ahora se benefician de los buenos rendimientos en pesos.
  • Es importante hacer un análisis un poco más estructural de la situación. ¿Para qué se utilizan los dólares en la Argentina? En el periodo 2003-2015 el pago de importaciones ocupó el primer lugar, seguido por la amortizacion de deuda y la fuga. Durante el año 2016 se observa el mismo ranking; sin embargo, el peso de la dolarización se incrementa notablemente. Con los datos del primer bimestre del año, el ranking se modifica y empeora. Ahora el segundo puesto lo ocupa la fuga. Los fenómenos estructurales que condicionan el desempeño de la economía argentina no deberían ser menospreciados por el Gobierno. El derrotero de las cuentas de la Seguridad Social, el endeudamiento y la fuga son tres buenos ejemplos.
  • Para más información sobre esta investigación: Siga este link

    Para más detalles sobre el Observatorio de las Elites Argentinas: Siga este link

Fide

Fundación de Investigaciones
para el Desarrollo

Seguinos en

Facebook

Domicilio

  • Reconquista 962 - 2º Piso
  • CP C1003ABT
  • Ciudad Autónoma de Buenos Aires
  • República Argentina
  • 4313 - 9494 / 4313 - 5137
  • Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.