Informe del mes de Mayo de 2017

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Sumario

La economía argentina continúa exhibiendo una situación de insuficiencia de demanda que ancla la salida de la recesión. La pérdida salarial registrada el año pasado no se ha recompuesto y la inflación del primer cuatrimestre —en torno al 8%— agudizó la retracción del consumo. Para muchos sectores productivos, este escenario se ve agravado por la creciente presión de las importaciones en un mercado interno más chico. Durante el primer trimestre del año, sin recuperación del PIB las importaciones aumentaron un 25%. La industria continúa siendo una de las actividades más afectadas por este contexto de política económica, registrando hasta marzo un retroceso del 2,4%. La construcción, otro de los sectores más castigados durante el último año, recién comienza a evidenciar signos de mejora, con un aumento en su nivel de actividad del 11 % en marzo, como consecuencia, fundamentalmente, de la aceleración de la obra pública.

grafico informe mayo 2017

La inversión privada sigue sin aparecer. Estimaciones privadas describen una situación de mayor deterioro en la formación de capital. Este fenómeno se explica en el contexto de los fuertes incentivos que ofrece la Argentina para la inversión financiera, empujando la colocación de excedentes del sector privado hacia los distintos instrumentos de deuda pública, de bajo riesgo y elevado rendimiento en dólares. Tal comportamiento se verifica también en el caso de los operadores del exterior: en el primer trimestre del año las inversiones de cartera ingresadas para hacer carry trade más que duplicaron la inversión externa directa.

El magro crecimiento externo tampoco contribuye a paliar la debilidad de la demanda interna. Particularmente negativas resultan las perspectivas de crecimiento de la economía del Brasil, que no mejoran ni siquiera en las proyecciones de mediano plazo. Las estimaciones de los organismos internacionales coinciden en describir una situación de estancamiento para 2017 y de crecimiento vegetativo para los años subsiguientes. Se trata de un condicionante muy fuerte para la inserción exportadora de la industria argentina, que exhibe un desequilibrio estructural que se ha acentuado notablemente. El déficit comercial bilateral del primer trimestre de este año fue cuatro veces superior al registrado en 2015, a pesar de que el tipo de cambio bilateral mejoró ligeramente. Estos resultados confirman que la dinámica de la demanda interna de Brasil constituye un determinante central para explicar las tendencias en el intercambio bilateral.

En este contexto de incertidumbre respecto de las condiciones y los tiempos para que la economía argentina se recupere, se enmarcan las revisiones a la baja de las proyecciones de los organismos internacionales. La última estimación de la hipótesis de crecimiento realizada por la CEPAL redujo el crecimiento proyectado para la Argentina durante el 2017 a un magro 2%, muy cercano al 2,2% publicado por el FMI unos días antes. Las dos proyecciones están bastante alejadas del 3,5% estimado por el Gobierno. Lo cierto es que la inercia de la actual situación ni siquiera garantiza que se alcance la meta del 2%. El Gobierno debería priorizar la dinamización del mercado interno, en el marco de un contexto internacional y regional tan adverso.

Hasta las elecciones de octubre es previsible que se posterguen nuevos ajustes tarifarios y el tipo de cambio continúe actuando como un ancla de los precios internos. Pero la desaceleración de la inflación —hasta ubicarse en rangos del 23%-25% anual— no garantiza per se la recuperación del consumo y del PIB. La mejora de la capacidad de compra de los ingresos fijos requiere una recomposición por encima del techo del 20% que busca imponer el oficialismo en negociaciones salariales que todavía están en curso. Por su parte, también es necesario revisar la estrategia de apertura comercial unilateral si se quiere evitar que la oferta importada consuma gran parte de los impactos dinámicos de una eventual mejora en los ingresos del trabajo.

Otro frente de tormenta que la conducción económica debería observar con cuidado está relacionado con la erosión de la solvencia externa que está alentando la estrategia monetaria-cambiaria. El nivel de los pasivos remunerados del BCRA (Lebacs y pases) ya supera en un 20,5% a las reservas internacionales A este incremento de los pasivos del BCRA hay que sumarle la deuda de corto plazo en dólares en cabeza del Tesoro Nacional. Se trata de una masa de recursos en permanente arbitraje entre pesos y dólares que convive con un flujo creciente de dolarización de ahorros. En el primer trimestre del año la formación bruta de activos externos alcanzó los 10.000 millones de dólares, el nivel más alto de la última década. Se está cebando una burbuja financiera inconsistente con la dinámica del sector externo que, lejos de reducir, viene ampliando el déficit de la cuenta corriente. La opción del Gobierno por un esquema deuda-dependiente constituye uno de los rasgos más preocupantes del funcionamiento de la economía argentina.

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