El sesgo recesivo de la economía mundial parece haber llegado para quedarse

La economía mundial exhibió en 2016 un crecimiento en torno al 2,2%, la tasa más baja desde la crisis financiera de 2008. Las proyecciones de la CEPAL indican para el año próximo una mejora modesta en los niveles de crecimiento del PIB global, de alrededor del 2,7%.

Para el año 2017 es esperable que el volumen del comercio mundial vuelva a crecer por debajo del PIB. La actual etapa de desaceleración del comercio mundial no tiene precedentes desde los años '80. Varios factores explican esta debilidad; entre ellos, el bajo dinamismo de la demanda global, un mayor proteccionismo, el freno a la expansión de las cadenas globales de valor, la caída de los precios de las materias primas y la menor demanda de China. Por su parte, el bajo dinamismo que exhiben las importaciones de las economías superavitarias –Alemania, China, Japón y Corea, fundamentalmente– también contribuye al estancamiento de la demanda global. Se trata de fenómenos que han asumido rasgos de naturaleza estructural más que circunstancial, y por lo tanto no permiten vislumbrar en el horizonte de mediano plazo una recuperación sensible del comercio mundial.
Entre las tendencias que caracterizan al contexto internacional, la marcha de la economía china debe ser analizada con detalle, ya que el debilitamiento de las importaciones de ese país ha tenido impactos muy relevantes sobre el desempeño del comercio mundial, los precios de las materias primas y el crecimiento. Estamos frente a un cambio en el patrón de acumulación de la economía china, que ha virado a un esquema con un peso mayor del mercado interno, una declinación en la tasa de inversión y una apuesta por el consumo interno con políticas deliberadas de sustitución de importaciones. Latinoamérica se ha visto particularmente afectada por el viraje en el comportamiento de la economía del gigante asiático. La correlación que se observa entre el crecimiento del producto de ese país y las exportaciones de los países sudamericanos es elevada. Por ese motivo, un ciclo de crecimiento más moderado en China, con políticas públicas de estímulo al mercado y a la producción interna, inevitablemente ancla las posibilidades de un crecimiento más dinámico de las economías de la región.


Revista Fide, Coyuntura y Desarrollo nº 373, 30 de enero de 2017.
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